Pasos

No estaba viva cuando se legalizó el divorcio. Nací creyendo que era un derecho, tan normal como cualquier otro, y hasta hace poco nunca me había puesto a pensar que alguna vez hubo marchas por eso, que los derechos no te los regalan sino que se lucha para conseguirlos. Las fotos de esas marchas son de 1987. Están en blanco y negro, y no puedo evitar, como casi siempre, imaginarme el mundo así cuando las veo. Me parece algo tan extraño, tan imposible, tener que luchar por el divorcio, que no lo puedo visualizar como algo que ocurrió hace relativamente pocos años. No existe para mí comprender un mundo en el que este derecho no exista. ¿Se sentirá así el derecho al aborto para generaciones futuras?

Del matrimonio igualitario no tengo recuerdos. Era 2010. Yo estaba en segundo grado, en una escuela que para ese momento, al menos a mi parecer, se encontraba suspendida en una burbuja impenetrable. No me acuerdo ni de haber escuchado esas palabras, ni opiniones a favor o en contra. No recuerdo si alguna profesora lloró de emoción al escuchar la noticia, o si algún familiar mío hizo algún comentario homofóbico que hoy estoy mejor por no recordar. Me parece increíble como, siendo parte de esta sociedad, pudieron mantenerme completamente al margen de esta lucha. No creo que eso hoy sea la norma. Las cosas cambiaron, internet revolucionó la información, y hoy en día es casi imposible vivir así de suspendido en la burbuja. Me pregunto si las nenas de segundo grado de mi escuela saben que acaban de volverse más libres.

Hoy, 28 de Mayo de 2019, tengo los ojos bien abiertos. Me los abrieron experiencias lindas y no tan lindas, un buen número de años de pelearme con viejos xenófobos, la lista interminable de mujeres valientes y fuertes de las que estoy rodeada, y un sentimiento irreprimible de no poder estar quieta. De querer cambiar todo. De querer estar mejor. Hoy, 28M, nuestro país da otro paso hacia la posibilidad de tener justicia y equidad, hacia lo que hace tanto nos merecemos. Hoy estoy acá, viva, fuera de la burbuja, gritando con toda la voz que me queda después de tanto marchar. Hoy veo marchar a mis amigas, una de las cuales tiene un cartel que dice “mi abuela luchó por el voto, mi mamá por el divorcio y yo por el aborto”. Lo veo y me doy cuenta de que marcho gracias a ese 1987 de blanco y negro. Marcho para que algún día alguna chica de mi edad se sorprenda al enterarse de que alguna vez, en una época lejana, le habría estado prohibido decidir sobre su cuerpo. Marcho para que esa chica piense que el derecho al aborto es la cosa más natural del mundo. Marcho también por esas nenas de segundo grado, las que probablemente no sepan que hoy algo diferente está ocurriendo. Marcho para que vivan en un mundo donde se enteren que hoy se están volviendo más libres. Marcho para que vivan en un mundo en el que nunca tengan que saberse esclavas.

En el día de hoy, marcho gracias a los pasos de todas las mujeres que vinieron antes, y para que todas las que vengan después sean un poquito más dueñas de sí mismas. Marcho porque me lo enseñaron mis profesoras, porque tengo suerte, porque decido abrir los ojos. Marcho porque sé qué hay algo acá que es especial, que es único, algo que no voy a querer haberme perdido. Marcho por los pasos que ya dimos, por los que faltan, por los que todavía ni se nos ocurrió que hay que dar. Marcho para poder dar esos pasos junto a mi país, junto al resto de las mujeres. Hoy marcho y soy consciente de estar viviendo la historia.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s